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UNA VUELTA ANHELADA


  Joaquín Nieto Reguera, Inspector de Educación.  La alumna se movió en el pupitre. Me miró. Puso cara de incomprensión y luego, excla­mó con sutileza: ¡No entiendo nada…! ¿pero bueno, entonces, tú eres profe o ins­pector? Así comenzó mi vuelta a clase tras diez años en otros menesteres. Seguramente, la explicación que se hizo a los […]

Autor: «Nidia Santana Pérez. Alumna del CEIP Cruz de Pineda» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 24, 2000 en Intercambio de experiencias (Revista 3) | 0 comentarios

  Joaquín Nieto Reguera, Inspector de Educación.

 La alumna se movió en el pupitre. Me miró. Puso cara de incomprensión y luego, excla­mó con sutileza: ¡No entiendo nada…! ¿pero bueno, entonces, tú eres profe o ins­pector? Así comenzó mi vuelta a clase tras diez años en otros menesteres. Seguramente, la explicación que se hizo a los padres y madres en la asamblea de comienzo de curso, la puso al corriente. Y es que, también a ella, le parecería extraño la presencia de un inspector dando clase en su aula. Y digo: «también a ella» puesto que las respuestas, sobre el particular, que he dado a muchos adultos -gente de la pro­fesión- dejan al descubierto un sinfín de extrañezas. Y no hay grandes respuestas para esto, lo cierto es que la decisión la tomé por cubrir un deseo vocacional y por cubrir la necesidad de obtener respuestas   en la propia práctica docente.

¿Tanto, habrá cambiado la escuela y el alumnado en una década? ¿Será, tan com­plicada, como me dicen, la atención a la diversidad? ¿Servirá para algo mi expe­riencia en el mundo de la literatura infantil y juvenil? ¿Es la radio, como yo creo, un recurso válido para la educación? ¿Es la prensa un buen motivo para el alumnado?   ¿Sería capaz de cambiar malos hábitos adquiridos con la televisión? ¿Y la progra­mación? ¿Y la vida académica en el centro? ¿Y la relación con mis nuevos compañeros y compañeras? ¿Y yo, me habré alejado más de la cuenta de la realidad y estaré exigiendo lo que sería incapaz de cum­plir…?

En estos últimos años, en mis ratos de ocio, me hice acompañar de tres tareas que me han reportado grandes satisfacciones. La literatura infantil y juvenil ha supuesto la posibilidad de compartir con los niños y las niñas una creatividad que no les resulta extraña, pues todos la llevan implícita y además la practican con asiduidad. ¿Una vuelta a la niñez?, me preguntaba una periodista de un medio escrito no hace mucho en una entrevista con ocasión de la publicación de mi último libro. ¿Y por qué, no? Acaso resulte que no «estoy en la onda» -parece que se dice así- y que lo adecuado, a vistas de la sociedad, es que seamos «adultos» con todas sus consecuen­cias. Me niego, naturalmente hay temas que tengo muy claros: «Esos adultos, insen­sibles e incapaces de pensar y resolver con fantasía, no me satisfacen nada y todavía me preocupan mucho más, aquellos en los que se da la circunstancia de ser profesio­nales de la docencia».   Creo que los que nos dedicamos a esta profesión debemos acercarnos a esa niñez y revestirnos de sus propias ilusiones. Y en esta línea, da igual que calculemos raíces cuadradas que mantengamos diálogos en otras lenguas o que hagamos estiramientos antes de una sesión de educación física. Una clase de cualquier disciplina debe ser, siempre, una ilusión, una llamada constante a la creatividad Y por supuesto, también en el horario de Conocimiento del Medio, pues, no olvi­demos  que si los niños y las niñas deben ser capaces de interpretar hechos, expre­sarlos y también representarlos -permítan­me usar un solo ejemplo compartirán con­migo que un poema como «Azahara» de mi próximo libro «Rimas y cuentos» que preparé el pasado mes de noviembre para trabajar con los seres vivos, conlleva tantas posibilidades como nos permita nuestra mente. Y si no, les animo a que creen situa­ciones de aprendizaje: Azahara, una prin­cesa Una niña. Un jazmín./ Una rosa , una cala. / Es la flor del alhelí.// Azahara, que lindeza. / Una petunia, una lis./ Un clavel y una dama./ Una flor en el jardín//.

¿Habrá pensado alguien en una ilustración a color  ¿y en una búsqueda sobre el terreno de dichas flores?, ¿y si pre­guntan a sus familiares?, ¿y en la memori­zación? ¿y en el recitado de la rima?, ¿y en una canción? ¿y en las diferencias de cada una de ellas? ¿y en los colores?, ¿y en los olores? ¿y…?

Las otras dos tareas tienen que ver con los medios de comunicación de masas. Todos sabemos que la sociedad es un elemento determinante de la educación. Y en esa tesis, se da, además, la circunstancia de que dichos medios figuran como importan­tes móviles sociales.  Desde contrastados foros de opinión, también es usual escuchar que esa influencia de los mass media es con diferencia, mucho más negativa que educativa. La educación, por tanto, siempre a remolque de la sociedad, trata de conse­guir fórmulas para contrarrestar el desequilibrio. Para ello y a través de la investiga­ción e innovación, busca, con verdadera necesidad, procedimientos que puestos en práctica sean capaces de motivar a los usuarios de la educación

Algunos nos movemos entre la utopía de que el mundo de la educación debe tener la entidad suficiente como para ser el móvil  que tire de la sociedad y dada, además la circunstancia que profeso una gran estima hacia la educación como por los medios de  comunicación de masas, la tarea de moverme entre ambos mundos, me aporta cada día más razones para disfrutar trabajando.

Con el periodista y maestro Santiago Betancort Brito, director del reciente des­aparecido Diario de Las Palmas, convine la  necesidad de aportar a nuestros niños y niñas una plataforma para que se expresa­ran como    profesionales del  medio.

Buscábamos un suplemento alejado de la publicidad y de competencias infantiles que desde mi punto de vista son inútiles y nada formativas. Entendió el mensaje y en enero del noventa y cinco apareció el «Cartel Escolar». Ha durado la experiencia cinco singladuras. Pero en estos cinco años, han pasado por sus páginas miles de opiniones, ilustraciones, composiciones escritas, poemas, entrevistas, etc. Y todo ello bañado en la creatividad del alumnado que como decíamos anteriormente es inagotable. Tengo, además, que decir, que aún siendo muy difícil conseguir un compromiso por parte de la prensa profesional para un pro­yecto como el que hemos expuesto –este tipo de letras no vende- su aportación como tal, al mundo educativo es también aprove­chable. Seamos partidarios de  que con el poderoso es mejor aliarse… y apro­vechemos todas las noticias. Aquellas que son negativas, las  primeras…, pues es conveniente  desmenuzarlas ante el alumnado y quitarles el  disfraz para que ellos sepan defenderse de sus impactos. Luego, entra en juego la posibilidad mucho más acce­sible para los fondos de nues­tros colegios y que de alguna manera cada día se practica más, de la prensa escolar, las revistas, etc. Creo que el cierre del Diario de Las Palmas ha supuesto un duro golpe para todos los amantes de las liber­tades en esta tierra y además de ello, para mí ha concluido la posibilidad de publicar los trabajos de cada día de Conocimiento del Medio de mis alumnos de Cruz de Pineda, pero no nos damos por vencidos y salvamos ese inconveniente con la publica­ción de una revista, que está en ciernes, y que acogerá sus pensamientos. No puedo cerrar este capítulo sin hacerles compartir la gran satisfacción que supone para los niños y las niñas ver sus trabajos publica­dos en la prensa. ¡Motivador, sin lugar a dudas…!

Un par de meses después de la aparición del suplemento nace en Onda Isleña, emi­sora profesional, el programa Mundo Escolar. La comprensión de su director Don Segundo Almeida es instantánea y acoge con entusiasmo la idea de un programa de tarde, dedicado a las tareas educativas.

Creo que la radio goza de algunas carac­terísticas propias que la convierten en una excelente estrategia muy indicada para educar. Además, de lo infinito del alcance de la voz, y del elevado número de recep­tores, debo decir de ella que es rápida, directa, oportuna, ilusionante, capaz de motivar y permítanme que además la cata­logue como sorprendente. Puede además aportar al campo, muchas veces y en demasía, estructurado de la educación una flexibilidad y sensibilidad capaz de mover la creatividad del alumno o el oyente. Y emplea para ello sus propios recursos: La voz, la música y la imaginación. Me refiero a la imaginación del que pone la voz y la música y a la del que recepciona esa mez­cla de fantasía que con seguridad acaba llamando a la puerta del interés, y creo que no es necesario recordar la importancia que tiene ese interés para poder educar.

¿Quién no se siente acompañado, aunque se encuentre solo, si conecta con su emiso­ra y además con su programa preferido? No sólo te sientes acompañado sino que te introduce en el interesante mundo de la participación, que es, también, otro indica­dor a considerar.

Lo que fue un proyecto ya a estas alturas se ha convertido en una realidad consolidada  en la jornada de tarde de los jueves de cada semana y durante dos horas. Desde su nacimiento, los diferentes sectores que forman las comunidades de los colegios de nuestra isla, han podido disfrutar de una amplia variedad de temas educativos, ele­gidos a fin de cubrir sus demandas y que se tratan en mesas de trabajo por profesiona­les.

Entre las colaboraciones periódicas, figu­ran regularmente especialistas en temas de la educación, como la música, juegos y educación física, animación a la lectura, educación artística, educación en valores, orientación escolar y familiar, etc. Maestros y Maestras como María del Carmen González, Lucía Martín, Celia Montenegro, Daniel Martín y Javier Rapisarda, son algunos de los que aportan sus experiencias en el mundo de la docencia, y a quienes estoy profundamente  agradecido. Y en esa participa­ción, tiene, para el que les habla, suma importan­cia la presencia de los alumnos. Dos espacios fijos: Rincón de  Nuestros Alumnos, ha albergado las creaciones litera­rias del Cartel Escolar y Colorín Colorado, donde los niños asisten cada  programa para hacer narraciones sobre cuentos o teatro leído. En cuanto a infor­mación general sobre Programas de las diferentes Direcciones Generales de la Consejería de Educación, hay que decir que por allí pasan los responsables o técni­cos de todos ellos. Programas, por otro   lado, que tienen mucha importancia e inte­resante información para la vida de los centros. Cuenta, además, Mundo Escolar con un espacio fijo, llamado Mesa de Trabajo, donde se abordan múltiples tare­as, como el asesoramiento destinado a   involucrar a los padres y madres en la par­ticipación; la evaluación en el marco insti­tucional; los Programas de Garantía Social y ayudas y becas de las Instituciones, etc.

Si tuviera que valorar este programa, diría  que cuando se comienza un proyecto, se hace desde la duda, casi desde la incertidumbre por lo que puede resultar, hoy, no tengo palabras para narrar las horas de satisfacción y de experiencias  obtenidas. De él aprendo cada día, de cada uno de los invitados, de cada niño y niña, de cada compañero y compañera. Y  es ahí, en ese marco, donde los niños de Cruz de Pineda han ido presentando, jueves a jueves, sus trabajos de Conocimiento del Medio como respuesta al desarrollo de la programación de aula. Recordatorios sobre el cuidado de los animales y las plantas o sobre la impor­tancia de resaltar los valores en la socie­dad. Recetas sobre el comportamiento de las personas ante el medio que nos rodea. Pensamientos para un mundo mejor. Impresiones de sus visitas a otros contex­tos.

De momento, el proyecto continúa. Pasan los días y voy obteniendo respuestas a las preguntas que me hacía antes de la vuelta al colegio y puedo decirles que todas ellas están resultando satisfactorias y muy carga­das de motivos.

Lo que viene a continuación, es el trabajo de una alumna de Joaquín Nieto, que pos­teriormente leyó en el programa de radio, donde Joaquín participa semanalmente.

RECUERDO A MANOLO ORTEGA

Para todos aquellos que no han tenido la suerte de conocer a D. Manuel, les prome­to que voy a poner todo mi empeño en describirlo en esta redacción.

Físicamente, era un hombre de mediana estatura, de complexión fuerte, pelo cano­so, con entradas, peinado siempre hacia un lado, ojos azules; tenía  unas pequeñas  manchas canelas en la frente, nariz puntia­guda y boca de labios finos que apenas se le veían cuando sonreía.  Como director, les diré que ha sido un gran profesional, pues en todo momento supo hacer que este colegio funcionara de forma ejemplar.

Era exigente con todos, sobre todo consigo mismo; esperaba lo mejor de cada uno de nosotros, desde el alumno más pequeño hasta el mayor de los profesores.

Siempre sabía lo que se hacía, aunque estuviera metido en varios tinglados a la vez, nunca descuidaba nada, pendiente siempre del más mínimo detalle. Yo pienso, que las cosas aquí han marchado bien, porque él ponía, no sólo su empeño, sino también su corazón en lo que hacía; pare­cía que ésta fuera su casa y nosotros sus hijos. Si alguien se portaba mal, sabía cómo llamarnos la atención y hacérnoslo comprender; pero si lo que estábamos haciendo, estaba bien, también nos lo decía y nos animaba a seguir así.

Recuerdo cuando hacíamos la fila a la hora de entrar a clase, aprovechaba que estába­mos todos juntos para decirnos lo que debía o creía y de cómo, emocionado, se le saltaban las lágrimas al decirnos que lo habían felicitado por nuestra participación en el BLUME o nuestra actuación en alguna obra de teatro, y nos daba las gracias a todos.

Cierro los ojos y me parece estar viéndolo, cómo miraba por encima de las gafas, cuando se las ponía para ver y luego levan­taba la mirada para dirigirse a nosotros, o moviendo la cabeza, de un lado a otro, con los labios apretados, cuando algo le disgustaba.

Hay veces en las que me da que, de un momento a otro, lo voy a ver, agarrándome del brazo, si bajo corriendo las escaleras o mirándonos serio, si hablábamos en la fila y no escuchábamos a los profesores.

Pero para los que no lo conocen, no quiero que piensen que todo él era seriedad; tam­bién sabía divertirse y hacernos reír; recuerdo cuando se disfrazó de Caperucita Roja con los labios pintados, cachetes con pecas y dos enormes trenzas rubias de lana, para participar en el carnaval del colegio.

El pasado octubre tuve la suerte de visitar Andalucía con las Escuelas Viajeras; fuimos acompañados por D. Manuel, que siempre estuvo pendiente de nosotros. Solía contarnos cada dos por tres, y estar atento a las necesidades que podíamos tener. Estaba tan agotado que se quedó dormido en el avión y parecía que estuviera rezando, con las manos entrelazadas en el pecho. Todos los que acudieron al viaje, sabrán que D. Manuel no sólo se preocupaba por nosotros, sino también por los niños con los que hicimos el intercambio.

Con él nos lo pasábamos estupendamente era una persona buenísima; de hecho falleció haciendo el bien, participando en un partido de balonmano, deporte que le gustaba mucho, y más si se trataba de un buena causa, como la de recaudar fondos para un muchacho que necesitaba ser operado.

Quiero que sepáis que de todas las redacciones que me han mandado escribir, ésta es en la que más ganas, sentimientos; recuerdos, he puesto. Para mí, escribirla no ha sido una tarea, sino un regalo, porque recordar a una persona con un corazón inmenso .y de tan buenos sentimientos como era este gran hombre, al que todos llamábamos por su nombre; que ya pare siempre irá ligado a este colegio, pues se ha tomado la sabia decisión de que este centro pase a llamarse, como la persona que supo hacer de él, uno de los mejores colegios de la zona y el lugar, en el que yo he aprendido muchísimo, no sólo como alumna, sino como ser humano; ya que este hombre ha sabido transmitirnos muchísi­mos valores; por lo que quiero aprovechar esta redacción para darle las gracias a D. Manuel.

Nidia Santana Pérez. Alumna del CEIP Cruz de Pineda

 

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