Todo ello desde la consideración de que el objetivo fundamental de  la evaluación es propiciar la mejora de la calidad de la enseñanza de los centros y que sirve, por un lado, como instrumento necesario para delimitar los puntos fuertes y los ámbitos de mejora de los centros, en función de las cuales se deberán elaborar las correspondientes propuestas y, por otro , para valorar la eficacia de las políticas educativas que tienen en los centros su ámbito de aplicación orientándola hacia políticas de calidad. (Orden de 23 de febrero 2001).

Los cambios en la escuela no son ninguna novedad dado que son continuos. Ya sea para responder a exigencias del medio interno  (nuevos profesores, nuevos alumnos, nuevas tecnologías, nuevas condiciones, etc.) o para responder a los requerimientos del medio exterior (nuevas demandas sociales, nuevas condiciones, nuevas posibilidades, etc.). Lo que es nuevo, es la posibilidad de que esos cambios puedan contribuir a la mejora de la escuela, ya que esta segunda condición requiere que el cambio o los cambios que se desean introducir puedan ser reconocidos y valorados como “progreso”.

Un plan de mejora no es otra cosa que la expresión de que un cambio propuesto puede ser considerado  como un progreso dentro de la escuela. Es así como los planes de mejora convierten a los agentes educativos en  protagonistas de futuro.

Ahora bien, llegados a este punto, como en otros puntos anteriores, nos encontramos con modelos de actuación que conviene conocer y valorar antes de proceder a actuar. Siguiendo el camino ya iniciado voy a presentar los dos principales  modelos de planificación, y posteriormente apuntaré una propuesta para el diseño de un plan de mejora.

PLANTEANDO LA CUESTIÓN: LOS PRINCIPIOS

La necesidad de asumir ambos retos queda suficiente probada por las consideraciones que se  exponen en el preámbulo de la norma, aunque tal vez convenga recordar que, la generalización de la evaluación de los centros y  de los de procesos de mejora, son una consecuencia lógica de la configuración  de un sistema educativo que asume, como principio esencial de su funcionamiento, la autonomía de los centros educativo.

Si  los centros asumen decisiones propias,  entonces es necesario conocer tales decisiones y valorar sus consecuencias, tanto para los miembros de la comunidad educativa  como para el propio centro. Por otra parte, si los centros toman decisiones, es indispensable  que mejoren  su propio funcionamiento, todo dado que eso contribuirá  a que tales decisiones sean cada vez más adecuadas.

La puesta en marcha de procesos de mejora en los centros educativos supone optar por una nueva estrategia de cambio  distinta pero complementaria a la adoptada en la reforma. Pues bien, la confluencia de ambas estrategias sólo tendrá sentido si, rompiendo el círculo vicioso de la desigualdad, logramos alinear sus esfuerzos en la misma dirección: una educación de calidad para todos. La compleja naturaleza de esta tarea, así como, la sostenibilidad  de la solución  aconseja  una adecuada  gestión  del conocimiento   disponible   de modo que este pueda ampliar la capacidad profesional de los educadores como la de los centros  educativos.

Vistas las cosas de este modo, sólo me resta  formular el problema   de un modo que sea coherente con todo lo anterior. El planteamiento que me propongo   hacer del problema es el siguiente:

La mejora de los centros es un problema  que presenta tres  dimensiones: teórica, práctica, y técnica. La dimensión  teórica recoge todos  aquellos elementos que dotan a los centros  de capacidad  para definir una visión compartida del cambio. La dimensión  técnica recoge todos aquellos  instrumentos  que pueden dotar a los centros de capacidad de acción. La dimensión práctica recoge todos aquellos elementos que dotan a los centros   de capacidad  para hacer que el  cambio pueda ser considerado deseable  y viable. Los marcos teóricos  desarrollados hasta el momento deben ser considerados como fuentes de conocimiento para cada una de las dimensiones  del problema, pero serán  los centros educativos  los que valoren, seleccionen y gestionen los elementos presentes  en cada unas de las dimensiones. El instrumento que sistematice  todas las decisiones adoptadas  por el centro y, por tanto, oriente su proceso de mejora  será el Plan de Mejora o Plan de Progreso.

 PLANTEANDO LA ACCIÓN: LA ESTRATEGIA

La estrategia que proponemos es una estrategia  institucional, es decir una estrategia  definida  y asumida por la comunidad. Esto es así porque queremos adoptar la misma  posición que ya  hemos presentado respecto a otros problemas educativos: el centro educativo es el agente con capacidad para abordar los problemas y no el profesorado   aisladamente. La mejora, como otras cuestiones de similares características, es  un compromiso de la comunidad.

En consonancia  con esta estrategia y con el enfoque adoptado, creemos que una buena parte del éxito en los procesos de mejora depende de que los centros logren definir, a partir de la propuesta, su propia respuesta.

Pues bien, la transformación de esta propuesta en una respuesta diferenciada reclama de los centros una atención especial a las siguientes condiciones:

  • Una valoración adecuada de la situación
  • Una visión comprensiva y compartida de la situación
  • Una misión definida para la institución
  • Un compromiso  con la acción

La creación de estas condiciones no tiene por qué seguir un proceso lineal, pero en cualquiera de los casos conviene que las decisiones que se adopten en cada una de ellas sean coherentes entre sí  y consecuentes con las singularidades que presenta en el centro educativo.

Los Principios sobre los que se asienta esta nueva estrategia de cambio, tal y como la voy a redefinir aquí,  son los siguientes:

 1º La mejora de la escuela es una de las consecuencias que se derivan de una interpretación actualizada del derecho a la educación. El derecho a la educación entendido como el derecho  a recibir  el tipo de ayuda educativa que cada persona necesita, es el impulso necesario para iniciar los procesos de mejora, la constitución de un nuevo  orden de escolar será su resultado.

 2º  La mejora de la escuela es, a la vez causa y efecto, en el desarrollo  de la capacidad  que los centros  puedan alcanzar para hacer un uso adecuado su autonomía. Esto es así porque en gran medida cambiar es aprender.

 3º  El desarrollo de la capacidad de la escuela para hacer un uso adecuado de su autonomía depende tanto del  desarrollo profesional de los educadores como del desarrollo de las comunidades educativas ya que ambos tienen ante sí el reto de lograr que la escuela se constituya en una sociedad del aprendizaje para todos .

 BIBLIOGRAFÍA

Ainscow,m. et al. (2001) Crear condiciones para la mejora del trabajo en el aula. Editorial Narcea. Madrid

ESCUDERO, J.M. y GONZÁLEZ, M.T. (1994) Profesores y Escuelas.Ediciones Pedagógicas Madrid

HARGREAVES, A Et al. (2001) Aprender a cambiar. Editorial Octaedro. Barcelona.