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¿QUÉ SUCEDE EN NUESTRO CENTRO?


EL C.E.I.P. LEÓN ES UN CENTRO QUE PERTENECE AL MUNICIPIO DE LAS PALMAS DE G.C., DONDE LAS CONDICIONES SOCIOECONÓMICAS Y EL NIVEL DE INSTRUCCIÓN DE LAS FAMILIAS NO SON LAS MÁS FAVORABLES PARA FACILITAR EL PROCESO EDUCATIVO DEL ALUMNADO. OTRO DATO A TENER EN CUENTA ES QUE LOS SERVICIOS COMUNITARIOS DEL BARRIO “EL LASSO”, CON […]

Autor: «Mª del Carmen Gil Parilla, Jefa de Estudios en el C.E.I.P. LEÓN» Publicado el Abr 15, 2003 en Intercambio de experiencias (Revista 6) | 0 comentarios


EL C.E.I.P. LEÓN ES UN CENTRO QUE PERTENECE AL MUNICIPIO DE LAS PALMAS DE G.C., DONDE LAS CONDICIONES SOCIOECONÓMICAS Y EL NIVEL DE INSTRUCCIÓN DE LAS FAMILIAS NO SON LAS MÁS FAVORABLES PARA FACILITAR EL PROCESO EDUCATIVO DEL ALUMNADO. OTRO DATO A TENER EN CUENTA ES QUE LOS SERVICIOS COMUNITARIOS DEL BARRIO “EL LASSO”, CON MÁS DE VEINTICINCO AÑOS DE HISTORIA, NO HAN MEJORADO, AUNQUE SÍ HA AUMENTADO LA POBLACIÓN CON LA CONSTRUCCIÓN DE NUEVAS VIVIENDAS. PARTIMOS DE ESTOS DATOS INICIALES PARA ENTENDER MEJOR LAS DIFICULTADES QUE TIENE QUE AFRONTAR LA COMUNIDAD EDUCATIVA DE ESTE CENTRO.

El profesorado del centro interesado en la mejora de la enseñanza y el aprendizaje en el curso pasado (2000/2001) iniciamos un proceso de Evaluación Interna, fruto de un trabajo de reflexión y análisis de nuestra tarea (curso 1999/2000) en el que fuimos capaces de explicitar como docentes. Fueron los siguientes:

–        Progresiva pérdida de matrícula en el Centro.

–        Insatisfacción del profesorado en cuanto a los resultados académicos.

–        Absentismo.

–        Escasa participación de los padres/madres.

–        Relaciones entre los distintos miembros de la comunidad educativa.

El equipo directivo y la orientadora, en este caso, fueron los promotores de este trabajo, y de manera conjunta con el Centro de Profesores se diseñaban  y preparan las sesiones encaminadas a tal fin. También veíamos que necesitábamos conocer lo que opinaban los padres, madres, alumnos/as y personal no docente sobre el funcionamiento del Centro en general y sobre nuestro trabajo. Por lo tanto emprendimos en el curso pasado un proceso de revisión interna (evaluación interna) que nos permitiese comprender, analizar y mejorar nuestra realidad escolar.

En un primer momento tuvimos que consensuar, en el claustro, el concepto de “evaluación”: qué entendíamos por evaluación, para qué la evaluación, quienes quieren la evaluación, etc. Para nosotros supuso romper con bastantes conceptos erróneos acerca del mismo, así como buscar un punto de arranque común, definido y consensuado por todos.

El proceso en el que nos hemos implicado desde el curso pasado ha supuesto poner en tela de juicio la forma de evaluar, tener que investigar sobre los procesos de evaluación, desarrollar y potenciar el diálogo profesional, tener en cuenta la participación de la Comunidad Educativa del Centro en la evaluación del mismo.

La Evaluación Interna está siendo un elemento que nos permite diagnosticar, seleccionar, jerarquizar y priorizar aquellos aspectos que necesitan mejora; ha facilitado y potenciado los niveles de comunicación en el Centro: profesorado, padres, madres y alumnos/as; nos ha situado en un proceso de formación basado en la reflexión-acción sobre nuestras prácticas, con la finalidad de entender qué ocurre, por qué ocurre y qué podemos hacer para mejorar.

Los objetivos que nos hemos trazado en este proceso  de revisión son:

a)     Analizar lo que sucede en el centro, teniendo en cuenta el contexto, dentro de una evaluación cualitativa.

b)     Recoger la opinión de los miembros de la Comunidad Educativa respecto a lo que sucede en el Centro.

c)     Obtener información de padres, madres, alumnos/as y personal no docente acerca del funcionamiento general del Centro, entendiendo que queremos evaluar para comprender lo que sucede en el mismo.

d)     Impulsar el diálogo y la reflexión compartida, entre los miembros de la Comunidad Educativa, para buscar la mejora del Centro.

e)     Dar a la evaluación un carácter de comprensión de la realidad, lo que permitirá a todos acercarnos a una manera de entender la evaluación como un elemento que nos ayuda a reconducir, mejorar y no tener un carácter controlador o fiscalizador.

f)      Comprender y mejorar nuestras prácticas educativas, tanto en la relación profesores/as alumnos/as, profesores/padres y madres, y profesores/as/profesores/as.

g)     Definir y priorizar aquellos ámbitos que desde la evaluación se consideren deficitarios, para retomar su mejora, contemplando los ámbitos: organizativo, curricular y profesional.

h)     Mejorar los niveles de participación democrática.

Una vez expuestas las dificultades y definidos los objetivos nos planteamos un interrogante para iniciar el proceso reflexivo que nos permita avanzar en la consecución de los objetivos y en la solución de las dificultades: ¿Por qué hemos optado por la evaluación interna? Las respuestas obtenidas inicialmente fueron:

–        Necesidad de contrastar y conocer el alcance de nuestro trabajo en la comunidad educativa.

–        Detectar aquellos aspectos que están funcionando bien y aquellos otros que presentan debilidad.

–        Elaborar nuevas estrategias que nos permitan afrontar desde la innovación y motivación el quehacer educativo, dejando atrás la rutina.

–        La llegada de un nuevo Equipo Directivo potencia la evaluación interna con una finalidad: descubrir qué rutinas se dan en la práctica educativa, no sometidas a revisión y que condicionan todo el trabajo que realizamos con el alumnado, padres y madres y el resto de la comunidad social.

El siguiente paso fue diseñar diversos instrumentos para indagar acerca de las tres primeras respuestas dadas al problema, para lo que contamos con el asesoramiento del CEP, del profesor Miguel A. Santos Guerra y de consultas bibliográficas.

Los instrumentos de evaluación diseñados fueron: encuestas a las familias, al alumnado, profesorado y personal no docente, unido a entrevistas a padres y madres; grabación de una sesión de evaluación del primer ciclo de primaria; fotografías del centro sin actividad y con ella.

Los datos que aparecen tras el vaciado de la información de las encuestas y entrevistas ponen de manifiesto que tanto las familias como el alumnado del centro valoran positivamente la tarea docente del profesorado, así como la preocupación del mismo por la comunidad educativa, aunque observan la necesidad de mejorar las relaciones de convivencia y disciplina. Además, señalan el estado deficitario de las infraestructuras del centro convertido en permanente a lo largo de la historia del mismo. Por otro lado, el profesorado analiza la grabación de la sesión de evaluación, donde lo primero que se reconoce es el condicionamiento que ha supuesto el hecho de filmar la sesión. Por primera vez asisten todos los miembros del equipo educativo a una sesión de evaluación (incluido el profesorado de P.T.), no existe un guión común-marco consensuado-para realizar el proceso de evaluación, no se modera la sesión y sólo se somete a evaluación al alumnado y las familias. Así mismo, y dentro de los aspectos curriculares, se observa:

–        Prevalecen unas áreas sobre otras.

–        No se evalúa al grupo sino a las individualidades.

–        No se somete a evaluación la práctica docente.

–        Necesidad de hacer una lectura crítica del P.C.C.

–        Aspectos metodológicos y de evaluación no están presentes en el P.C.C.

Estos son los aspectos más relevantes fruto de los primeros pasos del proceso de evaluación. De estos aspectos hemos priorizado y seleccionado que ámbito vamos a elegir, en primer lugar, para diseñar un Plan de Mejora que se organiza en comisiones de trabajo. El proceso de evaluación sigue abierto, ya que sólo hemos descubierto “lo que sucede”, y hemos diseñado un plan para solucionar nuestras principales dificultades. Hemos entendido a través de esta experiencia la capacidad creativa y crítica que contiene esta concepción de evaluación como proceso de mejora.

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