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LA VIDA EN MI ESCUELA


Llega septiembre y, como tantasveces, los compañeros nuevos se incorporan al trabajo, siempreatrapados por el tiempo, yaque tenemos pocos días para empezar el curso. Primer día: conocernos, conocer el centro, conocer la di­námica de trabajo, siempre por encima y a toda prisa. Pero hay algo que sabemos, para poder estar a gusto y conectar, lo primero son […]

Autor: «Merchi Socorro de Armas» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 15, 2005 en Centro y familia (Revista 8) | 0 comentarios

Llega septiembre y, como tantasveces, los compañeros nuevos se incorporan al trabajo, siempreatrapados por el tiempo, yaque tenemos pocos días para empezar el curso.

Primer día: conocernos, conocer el centro, conocer la di­námica de trabajo, siempre por encima y a toda prisa. Pero hay algo que sabemos, para poder estar a gusto y conectar, lo primero son las relaciones humanas, por eso, nuestra cafetera, la reina de las tertulias, empieza a funcionar, y, entre buchito y buchito se va configurando el desarrollo de un nuevo curso.

Los padres y madres se van acercando por el colegio, y aprovechamos para hacer las primeras presentaciones.

Luego por supuesto se programa la primera comida juntos, donde se dirán los primeros chistes, las primeras bromas, y entre unas cosas y otras todos nos vamos poniendo al día del material humano con el que contamos.

A continuación toca programar la presentación. Por un lado con los padres y madres. Ellos están deseosos de saber quién va a ser su tutor/a, y cuál será la dinámica del curso. Se habla de los proyectos nuevos, de las actividades, etc. En este primer encuentro normalmente todos salimos encanta­dos, pues es costumbre recibir a todos y todas con alegría y confianza.

Luego llega el gran día, con el alumnado. Todos en círculo en el patio nos damos la bienvenida y nos vamos presentando, maestros, alumnos, en un ambiente cordial y de camaradería. Cada persona escribe en un trozo de papel sus buenos de­seos para el año y lo vamos leyendo y depositando en un bi­dón donde los quemaremos y será el fuego purificador el que se encargue de que estos buenos deseos se logren. Después cantamos nuestro himno, el de nuestro municipio de Arucas. Seguidamente los alumnos mayores se encargan de preparar las mesas y todos juntos brindamos por un curso lleno de sor­presas y cosas estupendas. Así es nuestro comienzo, mágico y lleno de sentimientos e ilusiones que está claro que todos intentaremos que se cumplan.

Para nuestro equipo educativo hay varias cosas importan­tes, pero la primera es que todas las personas que convivimos en el colegio seamos felices, y por ello, nos preocupamos tan­to de la forma de empezar. A partir de ahí todo es fácil. Se respira un ambiente cordial, de camaradería, y en un ambiente así, los niños se sienten deseosos de aprender y de trabajar.

Nuestro centro, hace ocho años, era una escuela unitaria, estando incorporada a un CER, pero ha habido un crecimiento importante y ha pasado a ser centro incompleto totalmente in­dependiente. Esto ha hecho que nos hayamos visto deficitarios de espacios, y cada curso ha habido nuevas obras con lo que los grupos clase también se han tenido que modificar. Con el poco es­pacio del que disponemos, hemos tenido que crear una biblioteca, aula de música, aula de informática, salón de actos… etc.

Destacamos también que al ser un centro incompleto, hay aulas en las que irremediablemente se mezclan diferentes ni­veles de enseñanza.

Es un centro en crecimiento, por tanto el profesorado que se incorpora al mismo no es del todo estable, produciéndose todos los cursos cambios importantes en el claustro.

Estas condiciones especiales han obligado al profesorado a estar en un continuo intercambio de experiencias en el trabajo cotidiano, e incluso a estar quizás más unidos a la hora de so­lucionar las labores propias de la docencia, intentando aprove­char para nuestro currículo todo lo bueno que se pueda sacar de esta situación. Hemos tenido un aprendizaje de urgencia y siempre ha existido la necesidad de contar con toda la co­munidad educativa para solucionar cualquier problema, lo cual ha hecho que las relaciones entre claustro, padres y alumnos sean, necesaria y afortunadamente, buenas.

Así las cosas, nuestros proyectos de centro tienen siempre una característica fundamental que es la participación de pa­dres y madres en el desarrollo de los mismos, y además son proyectos de centro en los que participamos todos/as según nuestras posibilidades. En el colegio no existe el “mis niños” sino el “nuestros niños”.

Durante este curso llevamos a cabo 6 proyectos de centro: “orquesta de cámara”, “juegos de patio”, “educación vial”, “comunicamos nuestros sentimientos”, “periódico escolar”y “educación para la salud”. En cada uno de ellos se mezclan alumnos/as de todos los niveles, ya que es la mejor forma de educar en la solidaridad y de manera colaborativa.

En el taller de lengua “comunicamos nuestros sentimien­tos” se mezclan los niños desde 6º de primaria hasta 3 años. Tenemos seis talleres que funcionan cada quince días. Cada maestro se ha hecho cargo del que más le gusta. El día que hay taller los alumnos/as de 5º y 6º van por las aulas a buscar a sus compañeros de grupo y los llevan al taller que les corresponda ese día. Solitos se reúnen y acuden a sus talleres. Para facilitar la tarea llevan todos colgada una tarjeta de color en el cuello. Hay que ver como se cuidan y se miman unos a otros. Ya en el taller se trabaja en equipo y cada uno dentro de sus posibi­lidades hace la tarea que puede. Se ayudan y se animan. Los maestros somos meros coordinadores del taller.

Así más o menos intentamos funcionar con todos los pro­yectos. Cuando salimos del colegio nos acompañan también los padres y madres y todos echan una mano.

A veces hacemos talleres con padres y madres siguiendo el mismo modelo y nos reímos mucho, pues es difícil que los mayores cumplan tan bien las normas como lo hacen sus hijos. Entonces ellos son capaces de valorar el trabajo que se está llevan­do a cabo y se muestran mucho más comprensivos y colaboradores.

Cada trimestre se hace una jor­nada de puertas abiertas donde se muestra el trabajo que se ha hecho y se ponen fotos de los niños y niñas en los diferentes momentos. Esto a los padres les encanta pues se hacen una buena idea de qué hacen sus hijos en el colegio, y al mismo tiempo les da confianza.

Otro punto a destacar es la cele­

bración de los eventos. En todas las clases se preparan cosas y hay mucha ilusión por participar. Para los días de “los derechos de la infancia”, “contra la violen­cia de género”, “la mujer trabajadora”, “la paz”…etc. hay de­bates en las aulas y una exposición del trabajo para los compa­ñeros. Siempre acabamos cantando todos. Tanto en Navidad, Carnaval, día de Canarias, fin de curso, la fiesta se celebra con toda la comunidad. Los padres y madres se encargan de la de­coración del colegio y se reúnen en comisiones para preparar la comida y recoger, ya que los maestros están dando los últi­mos retoques con los niños. Nos ayudan a hacer los disfraces, a pintarse, a vestirse…etc. y por supuesto siempre preparan una murga, una obra de teatro o algo que se les ocurra.

Durante el curso celebramos cuatro concursos, para ani­mar a la participación. Uno de cuentos, uno de poesía y uno de portadas de libros para los niños y uno de postres cana­rios para adultos. Cada uno de ellos lleva su correspondiente premio. Sobre todo a las abuelas les encanta el concurso de postres y se esmeran en sus decoraciones. Por supuesto el ju­rado de este concurso está compuesto por niños/as de todos los niveles, ya que son los mejores catadores de postres que existen.

También tenemos nuestras salidas de convivencia de toda la comunidad. Elegimos un lugar adecuado y ¡a pasar el día!. Comemos juntos, se hacen asaderos, y por supuesto se toma café,que nunca falta.

Bueno, en este escrito he intentado dar una visión de todo aquello que se hace en una escuela, pero que muchas veces no se recoge en ningún documento. Es lo que llamamos el currículo oculto porque el escrito es para todos el mismo, pero la forma de llevarlo a cabo es la que cambia y nos da la identidad de colegio.

Algo sí que tengo claro, y es que cuando me levanto to­dos los días para ir a trabajar, sé que me voy a encontrar algo diferente que me sorprenderá en mi centro y eso es muy im­portante para que me anime a seguir en esta batalla tan dura de la enseñanza.

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