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CUENTOS PARA TODOS


Esta experiencia se desarrolla en el centro de Infantil – Prima­ria Los Llanos, a mitad del curso pasado, comenzando con la idea de recurrir a los “cuentacuentos” como recurso para dinamizar la biblioteca escolar y animar a nuestro alumnado a la lectura. Todo comenzó cuando el profesorado participante del pro­yecto de mejora “Continuamos leyendo… jugando […]

Autor: «Rosa Delia Santa Cruz Álamo, CEIP Los Llanos» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Abr 16, 2005 en Lectura y Biblioteca (Revista 8) | 0 comentarios

Esta experiencia se desarrolla en el centro de Infantil – Prima­ria Los Llanos, a mitad del curso pasado, comenzando con la idea de recurrir a los “cuentacuentos” como recurso para dinamizar la biblioteca escolar y animar a nuestro alumnado a la lectura.

Todo comenzó cuando el profesorado participante del pro­yecto de mejora “Continuamos leyendo… jugando … aprendiendo” descubrimos que los niños y niñas que acudían a la biblioteca en la hora del recreo se dedicaban fundamentalmente a jugar con los recursos de la ludoteca, y generalmente, no leían ni se acercaban de alguna manera a los cuentos. Esto nos hizo reflexionar sobre la propuesta que se le estaba haciendo a nuestro alumnado. No po­díamos quedarnos en una mera invitación a ocupar este espacio de manera voluntaria en su tiempo de esparcimiento. Debíamos iniciar algún tipo de dinámica que les incentivara más y para ello era necesaria nuestra implicación.

 Entonces surgió la idea de motivarlos con alguna actividad, que dentro de la voluntariedad se pudiera realizar, y se nos ocu­rrió organizar sesiones de cuentacuentos en la hora del recreo. Un grupo de maestros y maestras voluntarios nos animamos a narrar historias. Intentábamos que fueran transmitidas de modo atractivo, haciendo uso de los recursos necesarios. Unos dramati­zaban con disfraces, otros apoyados por títeres, y otros de forma más espontánea.

De esta manera conseguimos que la afluencia a la biblioteca aumentara, por lo menos el día de la semana que celebrábamos esta actividad (generalmente los viernes). Muchos niños y niñas preferían dejar de correr por el patio, para ir a la biblioteca a escuchar nuestras narraciones.

Una oportunidad propicia para el desarrollo de la iniciativa de los cuentacuentos y donde el propio alumnado se convirtió en protagonistas, fue en la celebración del “Día del Libro” que iba a girar este año en torno a un centro de interés que considerá­bamos que podía atraer a nuestro alumnado, el de los libros de terror.

La semana se abrió con la puesta en escena del cuento “El cas­tillo de los monstruos” representada por un grupo del alumnado del segundo ciclo de Primaria. Para ello se realizaron dos sesio­nes. Una dirigida al alumnado de la etapa de Educación Infantil y otra para la etapa de Primaria.

Para ello, la biblioteca se ambientó de forma “misteriosa” y pensada para creer que de verdad entrabas a una cueva tenebro­sa (oscura y llena de esqueletos, arañas, fantasmas, etc.).

Por otro lado, se montó una exposición bibliográfica de cuen­tos de miedo que visitaban las diferentes tutorías a lo largo de la semana, participando además en la elaboración de diferentes acti­vidades escritas o plásticas sugeridas por los cuentos que veían y/o por el propio tema. Una vez finalizados estos trabajos se exponían en los espacios destinados a tal fin para que toda la Comunidad Escolar pudiera apreciar y disfrutar de estas producciones.

La semana transcurrió de forma intensa y culminó con la re­presentación teatral de otro grupo del alumnado. Dado el am­biente creado hubo más de una lágrima (principalmente de los más pequeños) y los sustos invadieron nuestro centro.

Esta experiencia no preveíamos que tuviera el alcance que tuvo en cuanto a participación masiva a todas las actividades orga­nizadas y entusiasmo por saber más sobre cuentos de miedo.

La idea se contagió al resto del alumnado y durante el res­to del curso se había superado (en muchos casos) el miedo al ridículo y la timidez, para divertirse y divertir en la representa­ción de los cuentos. Así que ellos mismos, contando cuando lo necesitaran con la ayuda de sus tutores y tutoras, preparaban la representación en sus ratos libres y se lanzaban a exponerla al resto de compañeros y compañeras del centro durante el tiempo de recreo.

Normalmente, el alumnado más decidido pertenecía a los cursos de segundo y tercer ciclo de Primaria.

Se intentaba en todo momento el tener en cuenta y compartir esta experiencia con todo el alumnado, y como en nuestro centro la Etapa de Infantil se encuentra ubicada en otro edifi cio alejado del principal, se organizaron sesiones especiales para que estos grupos pudieran acudir a la biblioteca y disfrutar de las represen­taciones.

Con esta macro-actividad se consiguieron tres de los objeti­vos que perseguimos con nuestro proyecto mejora:

a) Darle otra dinámica a la Biblioteca en la hora del recreo.

b) Que el alumnado se sintieran motivado a participar, aun­

que les supusiera un poco de esfuerzo.

c) Mayor acercamiento a los cuentos y descubrirlos como

algo interesante.

El final de curso supuso cortar esas inquietudes, no pudiéndo­se dar cauce a todas, pero durante el primer trimestre del curso actual se ha intentado relanzar esta dinámica a través del “Día de la Biblioteca” y la celebración de la Navidad, como temas vincu­lantes.

Actualmente se ha enfriado algo la participación, pero espe­ramos volver a rescatar esa misma ilusión de antes, haciendo que los niños y niñas sigan descubriendo el cuento como algo cercano y que nos permite soñar y aprender al mismo tiempo.

La conclusión es que los niños y niñas son receptivos a toda experiencia que sea mínimamente motivante y en donde ellos puedan ser protagonistas. A partir de esta premisa la iniciativa y la creatividad están servidas.

Esta experiencia es un ejemplo (como tantos otros) que, a nosotros como docentes, nos ha servido para refl exionar mucho sobre la capacidad de respuesta que el alumnado tiene y que mu­chas veces no llegamos a valorar en su justa medida como educa­dores y educadoras.

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