eco escuela 2.0 | Acceder

LA AUTÉNTICA IGUALDAD BROTA DEL CORAZÓN Y NO DEL PAPEL


LA AUTÉNTICA IGUALDAD BROTA DEL CORAZÓN Y NO DEL PAPEL El término igualdad conlleva muchas evocaciones, aunque en la actualidad la que más resalta es la igualdad de género. Sin embargo, en nuestra vida cotidiana, con sólo abrir un poco los ojos descubrimos infinidad de situaciones en las que la discriminación es evidente. Quizá, para […]

Autor: «Isabel Lozano» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Nov 30, 2011 en Experiencias igualdad de oportunidades (revista 14), Igualdad de oportunidades (revista 14), Revista 14 | 0 comentarios

LA AUTÉNTICA IGUALDAD BROTA DEL CORAZÓN Y NO DEL PAPEL

El término igualdad conlleva muchas evocaciones, aunque en la actualidad la que más resalta es la igualdad de género. Sin embargo, en nuestra vida cotidiana, con sólo abrir un poco los ojos descubrimos infinidad de situaciones en las que la discriminación es evidente.

Quizá, para calmar nuestra conciencia nos refugiamos en los derechos que establece la Constitución Española y esto nos permite mirar para otro lado.

Resulta fácil reconocer el derecho a la vivienda, «Todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación». Cuando la realidad que estamos viviendo, nos permite conocer a muchas personas que no gozan de algo tan básico como un techo o de otras muchas que pierden su casa justamente a causa de la especulación.

Pero no es éste el único derecho en el que se viola la igualdad entre los españoles. En momentos en que el paro avanza, aproximándose a los 5 millones, no podemos olvidar que «Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo… y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia».

Podríamos seguir enumerando derechos constitucionales, a la educación, a la cultura…, pero no se trata de verificar la existencia de letras y leyes vacías de contenido, es algo mucho más comprometido si pretendes vivir con coherencia no sólo de acuerdo a tus creencias religiosas si las tuvieras, sino también en sintonía con la más genuina humanidad. Y en este punto es, donde los ciudadanos deberíamos ser los primeros en reclamar con todas nuestras fuerzas que el ser humano por sí mismo, no merece ningún tipo de discriminación.

Porqué nos resulta tan difícil ponernos en la piel de las personas sin derechos?. Basta con que trates de acercarte un poco a la realidad de muchas personas de tu entorno, seguro que las habrá, para que descubras cómo se violan los derechos y se lanzan las personas fuera de la sociedad, cómo si se trataran de una mercancía más en «la cultura del usar y tirar».

Y si en este ejercicio de solidaridad vas un poco más a fondo, descubres que las circunstancias de la vida son el resultado de una lotería en la que algunos resultan premiados y otros sin premio, se van a la papelera. No es lo mismo nacer en una familia acomodada que, hacerlo en una con graves deficiencias. A partir de ese punto la igualdad desaparece y que difícil será conseguirla si no es con el apoyo de toda la sociedad. Con mucho esfuerzo, la persona puede luchar por alcanzarla, pero existen tantas barreras que difícilmente podrá disfrutarla. Y no lo digo de memoria, puedo resumirte una auténtica experiencia de lucha por la supervivencia: hijo de madre alcohólica y sin reconocimiento paterno, vive su infancia en casas de acogida. Estudia e incluso logra la titulación de Técnico en Farmacia, pero a los 18 años no ha conseguido trabajo y la casa de acogida te pone en la calle. ¿Crees que una persona sin medios económicos puede conseguir un trabajo?, sinceramente no. Para empezar, sin algo tan simple como un teléfono, este sistema te excluye. Si a esto le sumas la falta de techo, la fragilidad en la salud debido a una muy deficiente alimentación, si es que así se puede llamar mendigar la comida, puedes comprender que se trata de un cóctel explosivo.

No podemos permitir que en pleno siglo XXI ocurra lo mismo que en el siglo XVI, en el que en las Leyes de Indias no faltaban decretos estableciendo la igualdad de derechos de los indios y los españoles, pero la realidad era la explotación en el trabajo y el exterminio de los indígenas. Y para hacer efectivo los derechos, es imprescindible escuchar a nuestro corazón que nos impulsará a salir de nuestro bienestar y a implicarnos en la reivindicación de los derechos de los más indefensos. Esto es labor de todos!

Isabel Lozano (salesianos)

Deja tu comentario