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LOS MÁS PEQUEÑOS JUGAMOS CON EL ABECEDARIO


LOS MÁS PEQUEÑOS JUGAMOS CON EL ABECEDARIO Nayra Palmés Quevedo; C.E.I.P. Príncipe de Asturias Nayra del Pino Suárez Martel; C.E.I.P. Maestro Félix Santana María del Pino Toledo Márquez; C.E.I.P. El Cardón Casi todos los profesores de Infantil han asistido alguna vez a algún curso o ponencia sobre la iniciación a la lectoescritura en estos niveles. […]

Autor: «Nayra Palmés Quevedo, Nayra del Pino Suárez Martel y María del Pino Toledo Márquez» descargar pdf Descargar pdf. Publicado el Feb 21, 2012 en Fomento de la lectura y biblioteca (Revista 11), Revista 11 | 0 comentarios

LOS MÁS PEQUEÑOS JUGAMOS CON EL ABECEDARIO

Nayra Palmés Quevedo; C.E.I.P. Príncipe de Asturias
Nayra del Pino Suárez Martel; C.E.I.P. Maestro Félix Santana
María del Pino Toledo Márquez; C.E.I.P. El Cardón

Casi todos los profesores de Infantil han asistido alguna vez a algún curso o ponencia sobre la iniciación a la lectoescritura en estos niveles. Además existe un debate eterno sobre la conveniencia de iniciar a los niños en la lectura en unas edades u otras. Nosotras hemos comprobado que son la propia experiencia del aula y los alumnos los que marcan cómo y cuándo empezar. No se trata de una comprobación en el sentido científico, sino más bien una constatación que hemos hecho, en parte con algo de asombro, de cómo los niños de tres años comienzan a adquirir nociones y a mostrar interés tan sólo por el hecho de integrar un abecedario con imágenes en la decoración de la clase.
Sabemos, por supuesto, que no estamos “descubriendo la pólvora”, pero nos pareció bonito e interesante compartir la experiencia, dado lo gratificante que nos está resultando. Aunque anteriormente trabajamos juntas, este curso estamos las tres en distintos centros con sus características cada uno de ellos. Somos tutoras de grupos de 3 años, también con sus peculiaridades cada uno. Para dos de nosotras poner el abecedario en el aula de 3 años era una novedad, lo cual creó una expectativa sobre qué resultado iba a tener, si es que lo tenía.
A partir de ahí, cada vez que nos reunimos intercambiamos impresiones acerca de las actividades que hacemos y de la respuesta de los niños y niñas. Y es en este tipo de intercambios donde nos damos cuenta de cómo pueden llegar a sorprendernos las reacciones de los niños y su capacidad de aprender jugando.
Los objetivos que perseguimos con esta experiencia son principalmente despertar en el alumnado curiosidad hacia el mundo de las letras, conseguir que se familiaricen con ellas y formen parte de su entorno cercano; y por último nos proponemos que la lengua escrita no sea una especie de misterio que, cuando por fin se lo descubrimos lo hacemos de forma precipitada, bajo la presión de que “ya” tienen que aprender a leer, y eso, la mayoría de las veces, les crea ansiedad y no les motiva, por el contrario les provoca desinterés.
Para lograr dichos objetivos, o al menos parte de ellos, hemos ido desarrollando diversas actividades que giran en torno al abecedario, y que hemos puesto en práctica de forma flexible. Algunas de esas actividades son muy sencillas pero enriquecedoras.
Partimos de la colocación del abecedario en el aula. Se puede hacer en distintas ubicaciones y hacer partícipes a los niños y a las niñas. Teniendo el abecedario como referencia los niños pueden identificar la inicial de su nombre y descubrir de qué letra se trata. Ésta es la más básica de todas las actividades posibles. Consiste en repartir a cada uno una
tarjeta con su nombre y ellos deberán buscar su inicial en el abecedario. Como variante, se les puede entregar las tarjetas de otros compañeros. Otro de los juegos con el que han disfrutado los niños se realiza con un abecedario formado por sellos de caucho. Se trata de que copien de forma ordenada las letras de su nombre y las vayan nombrando; para ello tienen que buscar los sellos correspondientes. Una de nuestras mayores sorpresas, por la gran aceptación
que tuvo, fue cuando les planteamos el juego de los pájaros y los nidos. Cada alumno o alumna tiene un pajarito con su foto y deberá buscar una tarjetita con su nombre para colocarla
en él. En la pared están dispuestos tantos nidos como iniciales de nombres hay en la clase. Una vez haya identificado la suya, posa su pájaro en el nido.
Éstos son sólo algunos ejemplos. Las posibilidades son infinitas y caben tanto actividades programadas como juegos improvisados. La ilusión, la creatividad y las ganas de trabajar son imprescindibles para seguir dando y recibiendo de nuestro alumnado.

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