En octubre del pasado curso (2003-2004) nuestro centro fue invitado a participar en el proyecto Ecoparlamento, patrocinado por la empresa Ecoembes. La idea nos pareció muy buena. Se trataba de reunir a jóvenes estudiantes europeos, de entre 14 y 16 años, para debatir sobre un tema de interés común: los problemas relacionados con el uso de los recursos de que disponemos y el impacto ambiental que tal uso produce.La dinámica por la que se optó en España fue la de seleccionar un colegio por cada comunidad autónoma para trabajar una temática concreta, primero de forma individual y luego en pequeños grupos de 3 ó 4 comunidades. Se establecieron cinco categorías: alimentos, energía, aire, agua y residuos. A nosotros, junto con las comunidades autónomas de Andalucía, Baleares y Zaragoza, se nos asignó la temática del agua.Abordamos el tema desde distintos puntos de vista, comenzando con un repaso histórico. A nuestros alumnos de 3º y 4º de la ESO les resultaba increíble que en un pasado bastante reciente no hubiera una distribución diaria de agua en toda la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria.

A continuación nos centramos en tres modos de consumo: el agrícola, el urbano y el turístico. Pero también quisimos investigar sobre el terreno. Salimos a la calle con una encuesta para ver qué grado de sensibilidad había en la población con respecto temas ambientales. Llegamos así a una conclusión fundamental: la necesidad de realizar más campañas informativas para hacer un uso cabal de este recurso tan escaso como preciado, tanto entre la población local como entre los millones de turistas que nos visitan al año.

El proyecto en su conjunto se desarrollo en varias etapas. A nivel nacional, en marzo de 2004 un grupo de 20 alumnos acudió a Madrid para exponer su trabajo junto con los otros grupos que tenían por tema el agua. En mayo acudieron dos delegados de cada comunidad autónoma para poner en común las conclusiones de todos los trabajos. En septiembre de 2004 viajaron a Berlín 17 alumnos españoles, para asistir al 2º congreso europeo sobre medioambiente.

La valoración que se puede hacer de una experiencia de este tipo es altamente positiva, por la experiencia en sí misma, por la implicación y participación de los alumnos y porque compartir un proyecto común más allá de las aulas resulta enriquecedor para todas las partes implicadas.