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Mariposas en nuestro huerto


Laura Velasco Martín. Psicóloga Social. Colaboradora en Formación de Profesorado. formateate.net@gmail.com, cursoslauravelasco@gmail.com. Me apasiona ver cómo proliferan por nuestros centros escolares la idea del huerto escolar. Es un excelente recurso para que el alumnado experimente desde un enfoque constructivista los contenidos básicos del área ambiental,  se sensibilice,  fomente la adquisición de conciencia sobre la incidencia […]

Autor: «» Publicado el May 19, 2014 en Creatividad en las aulas (Revista 16) | 0 comentarios

Laura Velasco Martín. Psicóloga Social. Colaboradora en Formación de Profesorado. formateate.net@gmail.com, cursoslauravelasco@gmail.com.

Me apasiona ver cómo proliferan por nuestros centros escolares la idea del huerto escolar. Es un excelente recurso para que el alumnado experimente desde un enfoque constructivista los contenidos básicos del área ambiental,  se sensibilice,  fomente la adquisición de conciencia sobre la incidencia de nuestras actividades en el equilibrio natural y promueva  la reflexión sobre los cambios e impacto que nuestras acciones causan en el medio. Todo esto  a medida que vamos viendo cómo florece y aparecen los pequeños frutos nacidos de tan insignificante semilla.

Verdaderamente  la naturaleza nos va desvelando lentamente, a la par que maduran los frutos en la plantas, la auténtica existencia de la creatividad. Colores, formas y genuina magia ante nuestros ojos transformándolo todo con ese carácter renovador, de iniciación e inspiración humana; empujándonos a copiar  este proceso de producir algo que sea original, pero con cierto matiz de utilidad. Que como el perfume, esta esencia que vendemos en frascos pequeños, es lo que llamamos creatividad.

Foto 1

La creatividad se ha convertido en un tema principal en listado de tareas pendientes de la sociedad y por ende de la educación. Cada vez más,  líderes empresariales, medios de comunicación más importantes, funcionarios del gobierno y responsables de las políticas educativas han empezado a abogar por cómo potenciarla. El  interés en la creatividad puede ser señal de una nueva esperanza para educadores e investigadores  que llevan mucho tiempo haciendo hincapié en la  importancia de esta en escuelas y aulas. Sin embargo, nos preguntamos: ¿acaso es un don divino instalado en el kit genético o  verdaderamente podemos fomentarla desde el ámbito educativo?

Entre las muchas investigaciones sobre la creatividad, lo habitual es la dicotomía entre si la  la creatividad es  un regalo divino asociado a grandes personajes, tales como Miguel Ángel o Einstein , es decir, la creatividad eminente  que está reservada para los grandes (también llamada «Gran-C»), o la creatividad cotidiana (también llamado «Pequeña-c»), que se puede encontrar en casi todos las culturas. En la actualidad, investigadores e investigadoras están de acuerdo en que la creatividad es un potencial de todas las personas. Potencial que depende en gran medida de  la adquisición  y reconstrucción de las oportunidades que ofrecen los contextos en los que interactúan las personas. Así, los contextos educativos deberían ser espacios donde abunden las ocasiones para la creatividad. (Beghetto y Kaufman, 2007; 2009). Por lo que en esta dicotomía, se ha incluido una tercera categoría en este modelo de la creatividad que pone de relieve la importancia de reconocer la creatividad inherente en toda persona y proteger contra el abandono y la pérdida del potencial creativo de los estudiantes, la denominada  “mini-c” (Beghetto y Kaufman, 2010). El modelo tradicional educativo  es descrito como un modelo de transmisión y adquisición: el conocimiento (es decir, hechos y procedimientos) se transmiten en parcelas  cada vez más complejas por docentes de una manera reglamentada y estructurada. Los y las estudiantes están obligados a adquirir, memorizar, y luego recuperar este conocimiento en un contexto examen. Se sostiene por parte de  autores y autoras que el subproducto de este modelo produce un déficit de creatividad en el alumnado, que en última instancia no logran alcanzar su pleno potencial. Los ensayistas, dándose cuenta de que docentes y administradores escolares están bajo una presión considerable para ajustarse a la política,  al programa y las limitaciones presupuestarias del modelo educativo estándar, proporcionan argumentos para apoyar el cultivo de la creatividad en el aula. En este sentido, la creatividad es vista como la capacidad de los individuos para generar nuevas ideas que contribuyan sustancialmente a un dominio intelectual necesario para estos tiempos. Howard Gardner define a una persona creativa como alguien que «regularmente resuelve problemas o  define cuestiones nuevas en un dominio de modo que inicialmente se considera nueva, pero que al final llega a ser aceptado en un contexto cultural particular» (Gardner, 1993 , p. 35)

Para construir espacios que promuevan el aprendizaje creativo, los y las docentes tienen que dejar hacer al alumnado, es decir, estimular la autonomía y el autocontrol de los propios aprendizajes, poniendo de relieve la importancia de reconocer la creatividad inherente en ellos.  Conviene desarrollar estrategias de enseñanzas relativas a mejorar el manejo del estrés fomentando el aprendizaje de técnicas de relajación, respiración e incluso meditación, abrir la mente pues a la ausencia o baja presión que favorece la creatividad, o dicho en otras palabras, una mente relajada es más probable que produzca una idea valiosa. (foto 2)

Quizá mañana diseñemos un alfabeto con flores o enseñemos a teñir con nuestras propias semillas  para que el día de mañana tengamos más colores, formas y mariposas en nuestro huerto.

Foto 2

Referencias bibliográficas

Beghetto, R. A., & Kaufman, J. C. (2007). Toward a broader conception of creativity: A case for mini-c creativity. Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts, 1.

Gardner, H. (1994) Estructuras de la mente. La teoría de las inteligencias múltiples. México: Fondo de Cultura Económica

Gardner, H. (1993) Arte, mente y cerebro. Una aproximación cognitiva a la creatividad. Barcelona: Paidós-Ibérica, 1ª. Reimpresión.

Gardner, H. (1995) Mentes creativas. Barcelona: Paidós testimonios.

Kaufman, J. C. & Beghetto, R. A. 2010 Beyond Big and Little: The Four C Model of Creativity  Review of General Psychology. American Psychological  Association  Vol. 13, No. 1.

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